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¡Noticias de la finca!

El día más bonito de Leo

Leo vive como perro guardián en una granja. Nunca ha visto el interior de la granja, sólo el establo, porque es allí donde vive. El granjero construyó hace tiempo un banco para que Leo no tuviera que tumbarse en el frío cemento, porque en ese establo no hay paja. La mujer del granjero siempre pone un gran saco de pienso junto al banco de dormir de Leo, y él puede servirse cuando quiera. Hay mucha agua para beber, porque un pequeño arroyo pasa justo por delante de la granja.

Leo tiene ahora 14 años y está muy débil. Sus viejos y cansados huesos le duelen terriblemente y ya no puede subirse al banco que el granjero construyó para él hace muchos años: ahora se tumba debajo. Pero allí siempre hace mucho frío. El granjero no le ha dado una manta. ¿Por qué debería? Él no sabe cómo sufre Leo, es sólo un perro.

Hoy ha nevado y es Nochebuena. En la casa arden hermosas luces, huele a comida deliciosa, sale un humo espeso de la chimenea... pero aquí, en el establo, pasa lo mismo de siempre: frío y soledad.

Leo no quiere estar hoy aquí, se encuentra muy mal y siente que se acerca su final. Mira a su alrededor con tristeza: ¿dónde debería ir a dormir en paz? Camina hacia la gran puerta principal y empieza a llorar amargamente. En silencio, piensa para sí: „Ay, si hoy me dejaran entrar en casa“.

Cualquier otro día le habrían regañado por eso, pero hoy no, porque hoy es Nochebuena. La mujer del granjero abre la puerta y le entrega un gran trozo de salchicha. ¡Por primera vez en su vida! Su viejo corazón late de alegría y esperanza: ¿de verdad podrá tumbarse esta noche frente a la estufa?

Pero su esperanza se desvanece muy pronto: la mujer del granjero le envía de vuelta al establo . Leo está desesperado y se siente muy solo; triste y con el corazón encogido, abandona la granja. La primera vez en su vida. Una última mirada, pero nadie se preocupa de él....

Su camino es largo, a menudo tiene que hacer una pausa, sentarse; el aire para respirar escasea y las piernas le duelen terriblemente, pero lo consigue. No quiere renunciar ...

Con sus últimas fuerzas se arrastra hasta la pequeña puerta roja de una vieja cabaña de madera. Ve las hermosas luces, reúne todo su coraje y comienza a llorar en voz alta una vez más. Un hombre muy viejo y enfermo le abre la puerta. Se miran a los ojos y las estrellas empiezan a centellear en ese momento. Frente a Leo está la única persona que le había acariciado. Delante de él está el peón que dejó la granja hace años.

El anciano invita a Leo a entrar y le pone una manta suave delante de la estufa; es la primera vez en mucho, mucho tiempo que Leo no tiene que pasar frío. Solitarios y solos han estado durante muchos años el granjero y Leo - felices y juntos ahora ambos duermen plácidamente.

(Autor desconocido)

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