El tormento de la cadena

 

Ya hace tiempo que es de día,
y el sol abrasa mi piel estropeada.

Sin sombra, tan sólo la brillante luz,
y siempre es lo mismo, siempre es igual.

Hace años ya que vivo atado a esta corta cadena,
día y noche, esperando la comida y el agua que me
traes sólo de vez en cuando.

Mi lecho es el polvo y las piedras,
causa del dolor que siento en mis viejos huesos.

Pero no me quejaría de nada de esto,
si no estuviera tan solo.

La cadena atada a mi cuello es un tormento constante,
pero mucho peor es el dolor de mi corazón.

A menudo me pegas y me das patadas,
pero incluso eso estoy dispuesto a soportarlo.

Yo, viejo y enfermo, aguanto todo esto
sólo para complacerte.

Para recibir el amor de tu dulce mano, una pequeña
alabanza, una palabra cariñosa, ¿será verdad…?
Pero no, no ha sido más que un sueño…

La noche ha sido larga, pronto llegará de nuevo el día
y todo terminará por fin.

Sólo espero que la muerte llegue pronto…

 

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La vida atado a una corta cadena

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